sábado, 14 de julio de 2012

El sonido de la abeja reina


A veces, no sin antes atravesar períodos de honda preocupación, nos paramos a pensar y ...,  desde un dubitativo inicial "y si ...", nos trasladamos a mundos de infinitas posibilidades que resuenan intensamente por las paredes de nuestras propias limitaciones. Es en esos momentos cuando, en un acto de fé sin precedentes, decidimos tomar decisiones que cambiaran nuestras vidas para siempre; o bien, nos haremos los sordos y, como ya es habitual en nuestras vidas circulares, mantendremos el suspense durante una breve fracción de tiempo, para apostar, de nuevo, por nuestras rutinas cotidianas (...).


En todo caso, me gustaría destacar el buen hacer de algunas personas que, sin pretenderlo, se convierten en agentes de cambio a través de sus decisiones vitales.


Esto se produce al entender que, a nivel personal, el ejemplo de sus acciones podría ser trasladable, o no, a nuestras propias realidades ..., permitiéndonos, de esa guisa, el poder comprobar, por semejanza de la persona comparada a nosotros,  la viabilidad de lo que hasta ese momento tan solo fué una mera fantasía con pocas posibilidades de llevarse a término.



Así pues, os presento a Amélie, una señorita de Tolouse (Francia), que decidió iluminar a unos músicos de Barcelona, en un escenario único: el Parc Güell.


Espero que os deje un buen sabor de boca, y os permita relajar vuestras certezas para así, volver a soñar con la posibilidad de ...
  Posdata: "si quereis más vídeos de Amélie, podéis solicitarlos en vuestros comentarios ..."

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