sábado, 14 de julio de 2012

El sonido de la abeja reina


A veces, no sin antes atravesar períodos de honda preocupación, nos paramos a pensar y ...,  desde un dubitativo inicial "y si ...", nos trasladamos a mundos de infinitas posibilidades que resuenan intensamente por las paredes de nuestras propias limitaciones. Es en esos momentos cuando, en un acto de fé sin precedentes, decidimos tomar decisiones que cambiaran nuestras vidas para siempre; o bien, nos haremos los sordos y, como ya es habitual en nuestras vidas circulares, mantendremos el suspense durante una breve fracción de tiempo, para apostar, de nuevo, por nuestras rutinas cotidianas (...).


En todo caso, me gustaría destacar el buen hacer de algunas personas que, sin pretenderlo, se convierten en agentes de cambio a través de sus decisiones vitales.


Esto se produce al entender que, a nivel personal, el ejemplo de sus acciones podría ser trasladable, o no, a nuestras propias realidades ..., permitiéndonos, de esa guisa, el poder comprobar, por semejanza de la persona comparada a nosotros,  la viabilidad de lo que hasta ese momento tan solo fué una mera fantasía con pocas posibilidades de llevarse a término.



Así pues, os presento a Amélie, una señorita de Tolouse (Francia), que decidió iluminar a unos músicos de Barcelona, en un escenario único: el Parc Güell.


Espero que os deje un buen sabor de boca, y os permita relajar vuestras certezas para así, volver a soñar con la posibilidad de ...
  Posdata: "si quereis más vídeos de Amélie, podéis solicitarlos en vuestros comentarios ..."

sábado, 24 de marzo de 2012

Blues in the tube

Quién no ha tenido nunca un bajón, quién no se ha arrastrado, alguna vez, con el único objetivo de llegar al día siguiente. Pues bién, yo podría decir, que al mejor de los días soñados siempre le podría poner una canción ..., pero ¿qué canción ? ...


Mientras nos pensamos una canción para ese momento que nos apareció, fugazmente teñido por el ocre cristalino de un pasado mejor, aquí os dejo a Hans, un chico peruano con dedos especiales y sensibilidad blusera.



... que arropado por un sueño, dejó la cuestión musical bien resuelta, y de esta forma, nuestro amigo Hans ofreció recuerdos intangibles a innumerables fantasmas de la desolación que, sin poder evitarlo, se reinventaban a sí mismos, de forma absurda, a cada paso que, en su borrachera de sí mismos, se imaginaban dar en su loca carrera por "despertar".

martes, 28 de febrero de 2012

Canción de Redención

Mis pasos me llevan, una y otra vez, de forma obstinada, hacia mi futuro. Y a pesar de su obstinación, yo intento revelarme ..., pero su determinación es aún mayor que mi ingravidez anímica.
Aún así, trato de aventurarme por atajos de decepción, no sin recurrir antes a los consabidos tropiezos de impoténcia vital ...
Pero sin saber como ha ocurrido, ya me encuentro de nuevo caminando en busca de los reflejos de una ilusión perdida ...
Y en medio de esa complicada ecuación mental, me encuentro con un espacio de "Redención" postmortem que me recuerda todo aquello por lo que, en un pasado no muy lejano luché, y a lo que más pronto que tarde ..., renuncié.


domingo, 15 de enero de 2012

Sincronicidad.

La verdad es que, algo de misterio si que tiene lo que les narraré a continuación.
Andaba yo de constantes idas y venidas con el afan de solucionar ciertos trámites administrativos durante mis últimas vacaciones (disfrutadas antes del fín de mi contrato), cuando, yendo de un sitio para otro en el "metro" (subway) de Barcelona, subieron unos músicos al vagón en el que iba yo, y allí cantarón una canción que, de forma inmediata, asocie al fin de mi contrato laboral y mi futuro incierto. Opinen ustedes si no guarda cierta relación la siguiente canción ...




La conclusión es que, hace unos 10 días antes de finalizar mi contrato laboral, estos señores cantaron esta canción en el vagón de metro (subway) en el que yo viajaba, y diferentes canciones en los vagones anteriores y posteriores al mio. Después de subir a la calle y hacer unas gestiones, volvi a utilizar el metro y cuando viajaba en el, volvieron a entrar los mismos señores que cantaron canciones diferentes en los otros vagones, y en el que yo viajaba volvieron a cantar la misma canción que aquí les dejo, y que yo relacioné con el final de mi contrato laboral y el futuro incierto que se abría ante mi ...

Hay sincronicidad jungiana, o no ...